Dice el profeta, “Un pueblo pobre espera en Dios”, Sofonías-3-12. Y el obrero carpintero Jesús de Nazareth el Cristo dice: “El reino de Dios es de los pobres”, Lucas 6-20. Nosotros los obreros y obreras que formamos la Iglesia Pobre, somos profetas al decir al llamado cristianismo católico y protestante, que acudan de verdad a Cristo. Ya hemos dicho en otros mensajes, que algunos que formamos la Iglesia Pobre, somos descendientes de los primeros israelitas cristianos que llegaron a Mallorca muy poco tiempo después de la muerte de Jesús de Nazareth, nuestro cristianismo nos viene de Cristo, de forma oral de padres a hijos, nos han sido transmitidas las sencillas enseñanzas de Cristo; pero al ser todos los componentes de la Iglesia Pobre obreros y obreras, ya es suficiente para presentarnos al mundo como la única y verdadera Iglesia de Cristo, no somos católicos ni protestantes, conocemos a Cristo de forma tradicional, pero sobre todo por las propias experiencias espirituales, nuestra misión pues, es profética. Cristo nos recuerda el mandamiento de Dios, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, esto es suficiente para comprender que todo ser humano que se auto titula cristiano y se enriquece a costa del trabajo del prójimo, se burla de Dios y del prójimo, lo triste es que los sacerdotes católicos, protestantes, judíos, etc., o sea, todas las religiones del mundo permiten que sus creyentes, ricos y pobres, explotados y explotadores, se maten unos a otros en las guerras. Pero nosotros como única Iglesia cristiana, única Iglesia Pobre de Cristo, tenemos el derecho y el deber de predicar y evangelizar al catolicismo, protestantismo, etc., para que acudan de verdad a Cristo; en la Iglesia de Cristo no caben ricos y pobres, militarismo, políticos, etc., Cristo dice: “No se puede servir a Dios y al dinero”, queda claro pues que el Vaticano, Papado, etc., al nacer como Iglesia católica lo hizo sin Cristo y también el llamado protestantismo de Lutero, nació como nueva Iglesia pero sin Cristo. Pero no se trata de juzgar a nadie, pero sí de predicarles a unos y otros el verdadero evangelio de Cristo, pero comprendemos que en ambos lados hay personas de buena fe que buscan a Cristo, amigos todos, católicos, protestantes, etc., sacerdotes y creyentes, acudid de verdad a Cristo, o dejad de presentaros al mundo como cristianos si no seguís a Cristo. El verdadero evangelio de Cristo no consiste en creencias, ritos, dogmas, etc., es cuestión de un verdadero cambio de vida, es el renacer de nuevo del que nos habla Cristo; y esto es el verdadero Mesías que el judaísmo no comprende, o no quiere comprender. No se trata de tener nuestra fe en hombres, llámense Papas, obispos, sacerdotes, pastores, etc., ni en libros llamados sagrados como la Biblia, etc., los profetas de todos los tiempos fundaron su fe en Dios, en sus propias experiencias espirituales y no en la letra muerta, o discursos y sermones de los hombres. Con propiedad podemos decir la Iglesia Pobre, que somos Iglesia profética y única Iglesia de Cristo. Ánimos amigos católicos y protestantes, procurad ser también Iglesia Pobre de Cristo. Amén.

Diciembre de 1992.