Poco tiempo después de la muerte del obrero carpintero Jesús de Nazareth el Cristo, en Israel hace casi dos mil años, algunos israelitas cristianos que habían conocido a Jesús de Nazareth, llegaron a Mallorca con otros israelitas seguidores de Moisés, o sea, la religión judía; pero los cristianos tenían la idea clara del evangelio de Jesús, trabajar para comer, y no para enriquecerse y así las sencillas enseñanzas de Jesús de Nazareth pasaron de forma oral de padres a hijos hasta llegar a mi propia familia y unas pocas más. Y las enseñanzas de Jesús de Nazareth han llegado a nosotros, gracias a nuestros antepasados que se dejaron bautizar por los católicos, por no morir en la hoguera, pues el catolicismo llegó a Mallorca con la llamada conquista por el Rey Jaime I, después vino la inquisición que mató a los habitantes de la isla que no querían ser bautizados. Pero los israelitas o judíos que fueron bautizados practicaban en secreto, unos la religión de Moisés y otros las enseñanzas de Jesús de Nazareth, por ejemplo mi propia familia, pero unos y otros hace años que se nos conoce con el mote de “chuetas” que nos puso el catolicismo. Pero hoy la mayoría de chuetas cristianos hemos conservado de forma sencilla el cristianismo de Cristo, o sea, la Iglesia primitiva y que hoy nos damos a conocer como Iglesia Pobre, la única que fundó Jesús de Nazareth. Ahora citamos lo que hemos leído en el periódico El Día del Mundo, 3 de Abril de 1994, que el Papa católico dice lo siguiente: “Los judíos deben ser considerados como amados hermanos. Podría decirse que son nuestros hermanos mayores en la fe”. Esto es una gran verdad ya que el judaísmo se basa en los mandamientos de Dios, que Jesús de Nazareth nos recuerda y nos dice como practicarlos de forma directa sin ninguna clase de sacerdotes intermediarios. Esto es el verdadero evangelio de Cristo, o sea, que todo ser humano, hombre o mujer, si tiene a Cristo en su corazón, en su propia vida, es ya de hecho un verdadero apóstol de Cristo y sacerdote de Dios, sin necesidad de estudios humanos, de seminario, etc., por lo tanto todo ser humano que vive en y con Cristo, con Dios, es un auténtico hermano mayor en la fe, para judíos y católicos y protestantes. El evangelio es para todos, si son pobres apartarse del egoísmo y si son ricos hacer lo mismo además de desprenderse de sus riquezas materiales. En la Iglesia Pobre caben todos, chuetas o no, blancos o negros, etc., la cosa es sencilla resumida así: “La Iglesia verdadera en cada casa obrera y Cristo en el corazón”, esto es todo. Aconsejamos a judíos, católicos y protestantes, etc., que busquen al Espíritu de Dios, el Cristo en sí mismo; con Cristo se tiene verdadera Paz y nadie hace la guerra, como tampoco nadie se hace rico a costa del trabajo del prójimo, por la sencilla razón de, el que tiene a Dios en su corazón cumple de verdad sus mandamientos. Amén.

Mayo de 1994.