Pronto hará dos mil años que un obrero carpintero Jesús de Nazareth, fundó la pequeña sinagoga o Iglesia Pobre en Nazareth, Israel; en los llamados evangelios se pueden leer sus sencillas enseñanzas y como celebraron su primera pascua judía pero ya como la Iglesia Pobre, se dice que estaban reunidos en torno a la mesa, los doce apóstoles con Jesús, pero había unos pocos más, entro todos había unas veinte personas, entre hombres y mujeres pero todos eran pobres, o sea, obreros y obreras; aquí tenemos la primitiva Iglesia Pobre de Cristo. Y entendiendo que Cristo es el Espíritu Universal de Dios y que estaba en y con el obrero carpintero Jesús de Nazareth, comprendemos muy bien a través de la historia humana, Cristo siempre está presente en cada ser humano que lo busca de verdad en sí mismo, en su propia vida, por lo tanto antes y después de la venida de Jesús de Nazareth, Cristo está siempre presente. Ahora sin acudir a nuestra descendencia de los primeros israelitas cristianos, que llegaron a Mallorca poco tiempo después de la muerte de Jesús de Nazareth y sin buscar una base bíblica en el llamado nueva testamento simplemente acudiendo a uno mismo, como obrero, como obrera, o sea, siendo un ser humano pobre, ya es suficiente para darse cuenta de se verdadera situación en este mundo; la humanidad está dividida en ricos y pobres, los ricos que siempre procuran por todos los medios hacer más dinero y muchos pobres que siempre piensan en hacerse ricos y después están los resignados, los que se conforman, que sufren con paciencia su vida de obrero, de pobre desgraciado, en esta vida. Pero hay obreros y obreras, hay pobres, que acuden a Dios en sí mismo, en su propia vida y buscan al Cristo Universal para que les guíe, para que les enseñe el verdadero camino de la vida, o sea, el camino de Dios. Por ejemplo, yo mismo desde muy joven comprendí muy bien que en mi propia vida tenía estos diferentes caminos, pero quedó muy claro el camino de Dios y siempre he experimentado en mí mismo una gran alegría y he considerado siempre un gran honor ser pobre pero con Cristo, con Dios; porque Cristo es la Luz y cuando hay Luz se ven las cosas claras. Si todos los seres humanos son ricos todos nos moriremos de hambre, ya que nadie trabajará, pero si todos trabajan habrá comida para todos, y esto se ve muy claro con la Luz y sabiduría de Dios en uno mismo, pero esto nunca se puede ver con el egoísmo. Y si se dice por ejemplo que Jesús de Nazareth nunca existió, para mí sería lo mismo porque la “Verdad” no la comprendes porque la digan otros, la comprendes cuando la experimentas, la vives tu mismo y esto es entender el evangelio de Cristo, o sea, que si no cambias tú no cambia nada; ser pobre no es una desgracia, un triste conformismo, ser pobre con Cristo es ser libre, sabio, es vivir la verdadera vida sin ensuciarla, es ser verdadero apóstol de Cristo y sacerdote de Dios y esto está al alcance de toda la humanidad. Cristo es la cabeza de la Iglesia Pobre, la que fundó el obrero carpintero Jesús de Nazareth. Alabado sea. Amén.

Noviembre de 1994.