La misión de los obreros y obreras que formamos la Iglesia Pobre es la de evangelizar a la religión de los ricos, sacerdotes y creyentes católicos, protestantes, etc., para que acudan de verdad a Cristo y que lo busquen en su propia vida, teniendo muy presente el sermón de la montaña, del obrero carpintero Jesús de Nazareth, el Cristo. Practicando y predicando las sencillas enseñanzas de Cristo, somos los pobres Bienaventurados y el reino de Dios es nuestro pero esto también está al alcance de los ricos si se hacen pobres y siguen a Cristo, esto es el verdadero evangelio de Cristo, no hay otro, muy claramente lo dice Cristo: “No se puede servir a Dios y al dinero”, por lo tanto el verdadero cristiano es pobre, pacífico, bondadoso, de limpio corazón, justo, etc., y claro está, no puede ser militar, sacerdote a sueldo, de seminario, etc., o sea, el ser humano que quiere ser cristiano no puede ser rico ya que nadie puede hacerse rico si no es a costa del trabajo del prójimo. Pero no basta ser pobre, ya que hay pobres que quieren ser ricos, tengamos pues las ideas claras, lo primero es buscar a Cristo en sí mismo, en la propia vida, y podremos predicarlo a los demás siendo de verdad cristianos de Cristo. En otros mensajes ya hemos dicho que no es lo mismo ser católico del Papa, protestante de Lutero, que cristiano de Cristo, el mensaje de Cristo es que todo ser humano tiene que hacer un verdadero cambio de vida, tiene que procurar vivir en y con Dios y cuando el Espíritu de Dios, que los cristianos llamamos Cristo, nos guía y nos alumbra el camino de la vida, somos apóstoles de Cristo y nuestra misión es predicar el evangelio a los demás, sean ricos o pobres, sacerdotes o creyentes, etc., no tratamos de juzgar a nadie, ni buscamos socios, pero sí ayudar al prójimo para que encuentre a Cristo. Y pedimos a los católicos y protestantes, y demás religiones del mundo, que comprendan que no criticamos a nadie, en lo humano el médico no odia al enfermo, trata de curarle, Cristo es el único médico del espíritu y nosotros los que formamos la Iglesia Pobre, experimentamos la gran mejoría teniendo a Cristo y con alegría y seguridad en nuestra salud espiritual, aconsejamos a los demás seres humanos que busquen a Cristo. Nuestra misión es clara y sencilla, nos buscamos creyentes que nos sigan a nosotros, pero sí a Cristo, nosotros lo resumimos así, “La Iglesia verdadera en cada casa obrera y Cristo en el corazón”, esto es todo. Cristo dice: “Bienaventurados los de limpio corazón”, esto es tener bondad, no tener odio, maldad, envidia, egoísmo, etc., y vivir la vida sin ensuciarla, esto es ser verdadero cristiano de Cristo. No se trata pues de creer o no creer en Dios, de practicar ritos, ceremonias, etc., se trata de vivir siempre en y con Cristo, con Dios, tratad de tener cada uno a Cristo en sí mismo. Nuestra misión es practicar y predicar el sencillo evangelio de Cristo y decir a los demás que hagan lo mismo. Así sea.

Febrero de 1995.