El nombre “Iglesia Pobre” no gusta mucho, sobre todo a las organizaciones religiosas que se auto-titulan “cristianas”, catolicismo, protestantismo, etc., todas tienen un nombre, como es, por ejemplo, iglesia católica, anglicana, luterana, evangélica, pentecostal, adventista, bautista, mormones, testigos de Jehová, etc., pero ninguna de estas organizaciones dicen ser la Iglesia Pobre; todas estas organizaciones están de acuerdo en que su iglesia está con los pobres, que ayuda a los pobre, etc., demostrando claramente que católicos y protestantes son la iglesia rica. Pero el obrero carpintero Jesús de Nazareth, el Cristo, dice: “Bienaventurados vosotros los pobres, porque el reino de Dios es vuestro”, Lucas 6, 20, y si el catolicismo, protestantismo, etc., son tan aficionados a citar versículos de la Biblia, nosotros, los obreros y obreras que formamos la Iglesia Pobre, les recordamos estos del evangelio de Lucas, o del de Mateo, donde Cristo dice: “No se puede servir a Dios y al dinero”. Pero solamente esto de que el reino de Dios es de los pobres, ya es suficiente para comprender claramente que la iglesia rica no es cristiana, llámese como se llame, por que muy claro está que si la iglesia rica dice que está con los pobres, es por que ella no es pobre, y no es la iglesia de Cristo, por la sencilla razón de que la iglesia de Cristo es pobre. Y es triste ver que hay muchos obreros y obreras, católicos, protestantes, etc., a los que tampoco gusta la palabra o nombre “Iglesia Pobre”, y se podría preguntar el por qué de todo esto, y es muy fácil comprender que es por el egoísmo, la vanidad, etc., y a los jefes y sacerdotes católicos, protestantes, etc., les domina el egoísmo o ambición de poder político, dinero, y claro está que todo esto no tiene nada que ver con la sencilla y pobre sinagoga o iglesia que fundó el obrero carpintero Jesús de Nazareth, en Israel. Hace dos mil años. La Iglesia Pobre es el único cristianismo en el mundo, pero comprendemos que no basta con ser pobre, hay que buscar a Cristo en uno mismo, en la propia vida, y al tener a Cristo, o sea, al Espíritu Universal de Dios, el ser humano, hombre o mujer, se convierte en un verdadero apóstol de Cristo y sacerdote de Dios, sin intermediarios de ninguna clase, ya que el único y verdadero Maestro y Guía es Cristo. Tengamos, pues, las ideas claras, cuando en el mundo ya no exista la iglesia rica, por que ya se haya hecho pobre, el nombre de “Iglesia Pobre” no será necesario, y bastará sólo con decir , “cristiano”, o, “cristianismo”, pero ahora, con la iglesia rica que se autodenomina “cristiana”, los cristianos tenemos el derecho y el deber de hablar claro, de decir claramente, que somos la Iglesia Pobre, y si hay obreros y obreras, o sea, pobres, a los que no les gusta mucho el nombre de “Iglesia Pobre”, así como tampoco le gusta dicho nombre a la iglesia rica, allá ellos, unos y otros, el problema es suyo, no nuestro, ya que tenemos muy claro que al tener a Cristo cada uno en sí mismo, en su propia vida, cualquier pobre, en cualquier parte de nuestro mundo, pertenece a la Iglesia Pobre, y el reino de Dios, también es de ellos. Adelante amigos. Adelante Iglesia Pobre. Así sea. Amén.

Noviembre de 1997.