Cuando Cristo dice por boca del obrero carpintero Jesús de Nazareth, "Buscad primero el reino de Dios", está claro que no hay que buscarlo en religiones, sociedades, grupos, etc., hay que buscarlo en uno mismo. El catolicismo, protestantismo, etc., no hacen cristianos, solamente hacen creyentes o seguidores de su organización religiosa, que no tiene nada que ver con Cristo, el Espíritu de Dios. No hay que dejarse guiar por los sacerdotes de las diferentes denominaciones que se auto-titulan "cristianas", ya que sólo enseñan creencias, ritos, dogmas, etc., y bautizan de formas diferentes, se reúnen en catedrales, templos, locales, etc., y los sacerdotes y jerarquías tienen estudios de seminario y cobran por predicar; no son, pues, cristianos de Cristo. Por eso hay tanta confusión religiosa, ya que sacerdotes y creyentes católicos, protestantes, etc., cambian de religión, o se hacen ateos; y lo triste es que estas organizaciones religiosas se componen de ricos y pobres, explotados y explotadores, o sea, unos creyentes que se hacen ricos a costa del trabajo de otros creyentes, burlándose así de Dios y del prójimo, ya que Dios dice: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Pero comprendemos que en estas organizaciones religiosas hay personas que buscan de verdad a Cristo, y si llegan de verdad a ser cristianos, es por la sencilla razón de que han encontrado a Cristo en ellos mismos, al margen de la religión a la pertenecen. Claro está que todo ser humano, hombre o mujer, al encontrar en sí mismo a Cristo, o sea, el Espíritu Universal de Dios, es guiado y enseñado por Cristo, ya que El es el único y verdadero Maestro en la escuela espiritual de Dios. Nosotros, los obreros y obreras que formamos la Iglesia Pobre de Cristo, lo sabemos por propia experiencia, hablamos, pues, con propiedad y tenemos nuestras ideas claras, por eso predicamos siempre que las personas busquen a Cristo en su interior, en su propia vida; este es el verdadero evangelio, no tenemos templos, locales, etc., no buscamos socios, simplemente buscamos amigos que busquen a Cristo en su interior, en su propia vida; este es el verdadero evangelio, que busquen a Cristo, esto es todo. El verdadero apostolado del cristiano de Cristo es muy sencillo, se trata de aconsejar, dar ideas a los demás seres humanos para que encuentren al Espíritu de Dios que llamamos Cristo; la oración, que no son palabras aprendidas, pero sí un verdadero diálogo con Dios; la meditación, apartar de la mente todas las ideas negativas, egoísmo, maldad, odio, etc., y dar cabida a las ideas positivas, amor, paz, armonía, etc., y así preparar el feliz encuentro con Cristo y recibir de él el bautismo espiritual; y todo esto, amigos, no se encuentra en seminarios, libros, etc., ni siquiera en la Biblia; no es lo mismo teoría que práctica. Acudid, pues, todos a Cristo, amigos. Así sea.

Septiembre de 1998