Desde esta isla del Mediterráneo, Mallorca, islas Baleares, os enviamos este sencillo mensaje del verdadero cristianismo de Jesús de Nazareth, el obrero carpintero. Al Espíritu universal de Dios, nosotros los cristianos, lo llamamos Cristo, este Cristo que ya estaba en el obrero carpintero Jesús de Nazareth, el cual, de forma muy clara y sencilla, en los evangelios, nos resume lo siguiente: “Bienaventurados vosotros los pobres porque vuestro es el reino de Dios”, Lucas 6,20, o sea, que el reino de Dios no hay que buscarlo en las iglesias, en las organizaciones, en las religiones, etc., sino que es cada uno en sí mismo, en su propia vida. Después Cristo nos aclara más la cosa y nos dice que “no se puede servir a Dios y al dinero”, que “es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que entrar un rico en el reino de Dios”, que “los dos principales mandamientos son: Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”, por lo tanto, hacerse rico a costa del trabajo del prójimo es burlarse de Dios y del prójimo; además, que esta ley de Dios es natural porque nadie quiere que lo maltraten, que le roben, que lo maten, etc.. Nosotros, en Mallorca, somos obreros y obreras los que formamos esta sencilla Iglesia Pobre, sin templos, sin organizar nada, sin sacerdotes a sueldo, sin toda esa cosa teatral, esa maquinaria capitalista del catolicismo del Vaticano o del Protestantismo que salió de Lutero, ya que todo esto no tiene nada que ver con el verdadero cristianismo de Cristo. Os aconsejamos, pues, a todos los obreros y obreras del mundo, o sea, los pobres, los que trabajamos, los que precisamente producimos la riqueza en este mundo, la cual se lleva después, se apropia de ella, nos roba el capitalismo, os aconsejamos amigos, que procuréis tener la idea clara de que si ellos, los ricos, los capitalistas, el clero, los militares, etc., ya que todos van juntos, si defienden sus intereses, nosotros los obreros tenemos el derecho y el deber de defender también nuestros propios intereses.
Si estamos con Cristo tendremos, pues, las cosas claras, porque Cristo es la Luz y cuando hay Luz se ven las cosas claras. Cristo es la Armonía, la Sabiduría, la Justicia, la Bondad, que es la chispa del Amor de Dios en cada ser humano; procurad, pues, tomar en serio este sencillo consejo que os damos, procurad no traer tantos hijos al mundo, o no traer ninguno, para no engrosar las filas, la cantera de gente pobre, hombres y mujeres, obreros al paro, el hambre en el mundo, proporcionar mano de obra barata al capitalismo, soldados para las guerras que ellos organizan; no amigos, tened la idea clara, un hijo por pareja ya es suficiente y si no hay trabajo seguro, ninguno; no escuchéis los “cantos de sirena” de los ricos, de las iglesias: “el aborto es una animalada, hay que traer muchos hijos porque son una bendición”, no, porque vemos la porquería que está haciendo el capitalismo en el mundo, ellos mismos nos dicen los millones de niños que se mueren de hambre, se venden niños, etc., barbaridades, que las noticias nos traen acerca de lo que está pasando en el mundo con este capitalismo salvaje y las jerarquías y sacerdotes son cómplices de toda esta maldad, esta porquería social, de la injusticia.
La idea está clara: seguir al Cristo, tener al Cristo en uno mismo, en la propia vida, es la verdadera y única revolución que podemos hacer los pobres en el mundo, ya que con violencia, armar guerras contra los ricos, implantar comunismos que después se caen, no sirve, no quita el egoísmo de las personas, sin Cristo nada se puede hacer ya que se cambian los gobiernos, pero si no cambia uno mismo, no cambia nada, hay que cambiar uno mismo, quitar de la mente todo lo negativo para tener la idea clara de lo positivo, del Amor de Dios, la Bondad, abrir el corazón a las cosas de la vida, a las personas; no se trata de odiar a nadie, ya dice el Cristo por boca de Jesús: “Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas”, hay que ser buenos pero no tontos. Seamos cristianos de Cristo, y los pobres del mundo que viven en países donde se conoce el budismo, el islam, el judaísmo u otras religiones, maldad a paseo a los sacerdotes de cualquier religión, daos de baja de cualquier religión, llámese como se llame y tratad de buscar a ese Espíritu de Dios, al que nos ha creado, unos le llamamos Cristo, otros le llaman Buda, etc., es el mismo Espíritu, el de nuestro Creador al que nadie puede negar ya que alguien o algo ha hecho posible nuestra existencia. Amigos, comprended que en todas las religiones, los sacerdotes, el clero, la jerarquía, etc., admiten que unos creyentes se hagan ricos a costa del trabajo de otros creyentes y después se reúnen en las mezquitas, sinagogas, templos, etc. “alabando” a Dios y dando gracias, mientras ahí dentro están el rico y el pobre, el sinvergüenza que se aprovecha y se hace rico a costa del trabajo del pobre, y los sacerdotes se callan y dan la bendición.
Cristo, el Espíritu de Dios, y nadie más que Cristo, nos da Luz y tenemos ideas propias, el cerebro marcha de forma normal, sin dejarse engañar por nadie ni por la propaganda del capitalismo de comprar cosas, ni por la droga del fútbol, ni por las drogas, el alcohol, ni por otro montón de drogas tales como religiones, partidos políticos, el dinero, que son la gran droga, con el lema de que tienes que hacerte rico para poder vivir bien, pero Dios ha creado el infinito Universo para que seamos ricos, porque si todos fuéramos ricos nos moriríamos de hambre, es el trabajo lo importante, y si quieren seguir conservando el nombre de banquero, empresario, etc., bien, pero que trabajen y cuando lleguen los beneficios, que los repartan y acabar con la comedia de los sindicatos de pedir unas pesetitas más, ya que hay suficiente para todos, el Amor de Dios basta para todos. Amigos obreros y obreras, pobres del mundo, buscad el Espíritu de Dios, el Cristo, convertíos en verdaderos apóstoles de Cristo, en verdaderos sacerdotes de Dios, vosotros, nosotros, todos, y no tengamos temor ante señores que tienen muchos estudios de seminario y dinero, porque estos no tienen a Cristo, no tienen a Dios; no nos avergonzamos de ser nosotros mismos apóstoles de Cristo y sacerdotes de Dios, sin intermediarios de ninguna clase entre Dios, al que nadie ha visto jamás, y cada uno de nosotros, y será “La iglesia verdadera en cada casa obrera y Cristo en el corazón”. La meditación, la oración es la base de todo, oración espiritual, mental, nada de palabras aprendidas de memoria; el que nos ha creado nos escucha y Él es el único que puede guiarnos, el Cristo, Dios universal. Ánimos, amigos, y adelante. Así sea. Amén.

Enero de 1998.