A esto lo podríamos llamar: “El gran sermón”. Para los que no me conocen, les puedo decir que me llamo Cayetano Martí, soy un yesero jubilado y en la actualidad tengo 88 años. El mes de Abril, si Dios quiere serán 89, y dentro de poco, en unos meses más 90 años. Estoy cargado de artrosis, reuma, la vista y el oído que me fallan. Soy mallorquín, he nacido en Inca, pero desde niño resido en Palma. Soy descendiente de los primeros apóstoles y familiares de Jesús de Nazareth que llegaron a Mallorca poco tiempo después, yo diría unas semanas, quizás un mes o dos, de la muerte del obrero carpintero Jesús de Nazareth el cual llevaba en sí mismo al Espíritu que llamamos “Cristo”.

Durante toda mi vida he predicado, pero antes no podía lanzarme tanto como ahora por las circunstancias de España. Sobre todo por la dictadura, en la que la iglesia rica: el catolicismo dominaba mucho, y aún domina, pero ya no es tanto. Se ve que esta iglesia rica de Roma: el Vaticano, siempre ha procurado esconder la verdad.Se habla mucho de las islas del Mediterráneo, en los hechos de los apóstoles, en la historia arreglada por el Vaticano y se habla muy poco o casi nada, de las islas Baleares y sobre todo de Mallorca. Muchos acontecimientos de los cristianos primitivos estaban realizándose en Mallorca. Aquellos primeros personajes, hombres y mujeres, que llevaban el sencillo mensaje de Jesús en Mallorca, al principio se les conocía por los “nazarenos”, porque Jesús había nacido en Nazareth.

Bien, pero ya es el momento de declarar muchas cosas que yo no podía decir por varias circunstancias; yo diría que no solamente por la persecución de forma policial que dominaba hasta ahora la iglesia rica: el catolicismo. Yo he conocido muchas personas dentro de esta iglesia rica, de este catolicismo; hasta sacerdotes incluso, buenas personas. Pero dejando todo eso aparte vamos a ver si ya puedo decir algunas cosas de las que no podía decir.

Cuando yo tenía 30, 40 y 50 años podía decir alguna cosilla, pero había este “pero”, que aquí me tomaban por loco, que estaba chiflado. Pero ahora, diremos que casi a las puertas de mis 90 años ha dicho el Cristo, al cual yo le llamo el “Maestro”, que me dicta las cosas, las ideas, los mensajes que lanzo: “¡Ahora es el momento!”.En los Evangelios hay mucha cosa falseada por la iglesia rica, porque Jesús nunca dijo: “El que no sea bautizado, que no venga con nosotros, está condenado”; todo eso es falso; son cosas de los seres humanos de estas religiones organizadas por los hombres que no tienen nada que ver con Dios. Bien, pero hay algunas cosas que no las han tocado mucho y están ahí escritas, como por ejemplo eso del Evangelio de Juan. Cuando Pedro le dice a Jesús: “¿Y este qué hace, se queda?”, y Jesús le dice: “Sí, Juan se queda aquí hasta que yo vuelva”. Las cosas de Jesús, las palabras que siempre hablaba eran y siempre son del Espíritu; la carne, el cuerpo físico no tienen nada que ver, por lo tanto este “Juan que queda hasta que yo venga”; se trata del Espíritu.

Estamos pues en este año 2.007, que también puedo decir que en la Cábala judía los números que lo componen suman 9. Es el momento de decir, sobre todo a todos los pobres del mundo: que ya es hora, que ahora es el momento de que tengáis la idea clara.

Hace muchos siglos, miles de años, que la humanidad está dividida en ricos y pobres. Esta parte rica está compuesta de jefes de partidos políticos, de religiones, sobre todo de este Vaticano católico, y del protestantismo de Lutero, quienes siempre han hecho y dicho las cosas a su forma, a su favor, y junto con todos los ricos del mundo han formado este capitalismo: la gente rica. Estos seres humanos, hombres y mujeres, la mayoría hombres se han aplicado a ellos mismo títulos: condes, marqueses, reyes, príncipes, etc., y en la parte religiosa, los más asombrosos títulos, yo diría absurdos: papa, cardenales, obispos, etc. Y a este señor que dirige todo esto se autotitula: santo padre, vicario de Cristo, representante de Dios en la tierra, etc., porque, según ellos, es el sucesor del apóstol Pedro.

Después, de esta sencilla familia formada por José, María y sus hijos, y entre estos el primero: Jesús de Nazareth, de este Jesús han hecho, nada menos, que “dios”, a su madre la llaman la “virgen María”, y la han hecho la “madre de Dios”. Bien, pero ya he dicho muchas veces que Jesús de Nazareth nació, vivió y murió como los demás seres humanos. Y la palabra “resucitar” la iglesia rica no la ha entendido, o no la ha querido entender, quien sabe, pero yo creo que con esto hay más que nada, ignorancia. Claro, que van a su negocio, a sus cosas, pero todos resucitamos, no se trata del físico, es el espíritu. Lo más importante es que los pobres del mundo pongan atención a este mensaje, a este Gran Sermón actual, que según estoy enterado por el Cristo mismo. Nadie jamás en la historia del cristianismo, y claro está que me refiero al de Jesús de Nazareth, nadie ha dicho lo que ahora estoy diciendo y más aún lo que voy a decir.

En todos los acontecimientos de los hechos de los apóstoles, el catolicismo ha hablado siempre del Mediterráneo, de las islas y no han nombrado nunca Mallorca. ¿Por qué? Precisamente porque casi todo lo sustancial del cristianismo ha sido en Mallorca; Yo le diría la segunda Jerusalén. Claro, que ellos en el Vaticano sabían, siempre han sabido, que los dos puntos básicos donde estaban viviendo cristianos seguidores de Jesús eran en Roma y en Mallorca. En Roma lo pasaron mal los cristianos, mataron a muchos. Pero los cristianos que quedaron aquí en Mallorca siguieron el sencillo mensaje de Jesús y de forma oral de padres a hijos ha llegado hasta nosotros. Hace unos 40 años que hablando con un sacerdote católico sobre el Apocalipsis, a quien yo le daba ideas y me dijo: “¿Pero cómo, si a mi siempre me han enseñado que era así, así y así?” Le dije: “No, es esto, esto y esto” y me respondió: “¿Cómo te atreves a decir que eso de estas siete iglesias? yo siempre he creído que eran una especie de iglesias, de parroquias”, le insistí: “No, son épocas”, y le pregunté: “¿Y esta bestia?” me respondió: “Ah sí, esta bestia es el comunismo”, y le dije: “¿Cómo que el comunismo?” “Sí” me dijo, a lo cual le respondí: “No, la bestia eres tú, yo, todos. ¿No ves aquí este número simbólico de 144.000? Este es el ángel. Todos somos bestias y todos somos ángeles. Hay que “resucitar a este ángel” despertarlo y “matar la bestia” de forma simbólica”. Así vemos claramente que nadie ¡nadie! queda condenado por Dios ¡nunca! Nada de infierno, ni de purgatorio, ni nada de muerte eterna; nada. Venimos aquí para estudiar en la vida, para aprender, para “crecer espiritualmente” si no nos basta una vida, mil vidas. ¿Qué tiene que ver? Lo importante es avanzar como hijos de Dios que somos todos, y cuando despertamos, este despertar del Cristo nos damos cuenta de que es así, de que somos parte del Todo. Menos mal que vosotros, la iglesia rica habéis dicho que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Es que todos somos parte del Todo, que es Dios. Esto es el volver a la casa del Padre, del hijo pródigo, cuando ya hemos aprendido lo suficiente y somos mayores de edad espiritual, sin importar la cosa física, si a lo mejor hemos vivido cien años o millones de años, eso es igual.

Ni católicos, ni protestantes, ni testigos de Jehová habéis entendido todo lo del Apocalipsis, porque es esto que digo, que hay palabras añadidas y también hay “arreglos”, pero lo sustancial, la cosa sencilla. ¡Se escribió en Mallorca! por un tal Juan. ¿Quién era este Juan? Muy sencillo: era el apóstol más joven de Jesús y este apóstol más joven, este Juan era hijo de Jesús y de María Magdalena. Toda esta familia, José, María, y sus hijos, toda esa gente pertenecía a la familia de un rey, gente rica del rey David. Ahora bien ¿qué pasa con esta isla de Mallorca, con estos cristianos y con este Juan que ha quedado aquí, durante casi dos mil años más o menos? Que ahora ya es el momento de decir las cosas claras. ¿Qué hace este Juan aquí en Mallorca? Este Juan ha reunido a varias personas, a hombres y mujeres, que a través de esta vida de estos casi 90 años, ha habido mucha gente que ha dicho: “No, por aquí no vengo yo”, y se han largado; allá ellos, pero tenían la gran oportunidad y los que han ido quedándose, hombres y mujeres, en estos momentos son como yo mismo, apóstoles de Cristo, sacerdotes de Dios y podemos decir más: que todos somos profetas.

Volvamos otra vez a mi propia persona. Digo todo esto con propiedad, porque yo soy profeta de Dios, porque por las manifestaciones y lecciones que me da el Maestro, el Cristo se que en todos los lugares de nuestro mundo, en todos los llamados “países” incluyendo, claro está: China, Japón, Rusia. En todo el mundo hay apóstoles de Cristo, hay profetas como nosotros, como yo mismo. Claro que con nombres diferentes, pero están ahí, y podría citar Estados Unidos, Rusia, China, Perú, Ecuador, Chile. Dejemos todo esto, porque se trata de toda la Tierra, que por desgracia estos seres humanos ricos, el capitalismo, han divido en tantos países, han puesto tantas fronteras físicas. Después con las religiones, fronteras morales, fronteras espirituales, partidos políticos, fronteras sociales, no dándose cuenta de que toda la Tierra es un mundo, es una nación. Es lo que ellos llaman a cada trocito “patria”; todo el mundo es una patria en común para todos los seres humanos que van avanzando y dejan la parte bestial, dejan la bestia, ya se dan cuenta de que son seres humanos, no animales, y con perdón de los animales, porque ellos están en su línea, y muchos de ellos se portan mejor que los seres humanos.

Bien, la mayoría de cosas positivas de la llamada “Biblia” formada por la Torah a la que llaman “Antiguo Testamento”, y el llamado “Nuevo Testamento”, la mayoría de cosas se han escrito en Israel y en Mallorca, como este mismo Apocalipsis. ¡En Mallorca! ¿Qué pasa pues que esta iglesia rica ha ido tapando todo esto? Normal, porque cuando ellos empezaron con su religión, con su “cristianismo” arreglado de forma particular para ellos, sabían que había cristianos de verdad, seguidores de Jesús, familiares de Jesús en Mallorca. Y nosotros empezamos las reuniones en mi casa en la calle San Miguel, tal como tantas veces he contado este caso, que yo tendría 13 ó14 años de edad, y mi abuelo me dijo: “Empecemos las reuniones así, ya veremos si podemos lanzarnos y decir algo”. Yo hablaba un poco y decía cosas, pero siempre ayudado por el abuelo. Venían dos o tres familias más a casa, que eran chuetas, o sea, este mote que nos pusieron, la iglesia rica católica, a los que llegamos a Mallorca. Cuando vino aquí con la llamada “conquista” del rey Jaime I; ya que vino la Inquisición. Ya se sabe la historia, que mataron a muchos, quemaron vivos a muchos porque no querían ser bautizados por la iglesia católica, y los que quedaron vivos, claro, siguieron siendo seguidores de Moisés y de Jesús a escondidas.

Empezamos estas reuniones y muy pocos días después vinieron a casa sacerdotes católicos, y después jesuitas, insistiendo: “Cayetano te pagaremos los estudios de seminario, ¿Quieres ser sacerdotes con nosotros?”. Y yo les respondía: “No, no”, e insistían. Vinieron varias veces, sobre todo los jesuitas. Menos mal que en aquel momento ya no había Inquisición. Después vinieron pastores protestantes, y más adelante, judíos de Israel, todos ofreciéndome “el oro y el moro”: “¡Estudia con nosotros, serás un pastor protestante!”, y yo respondí: “No, gracias. Y los judíos me decían: “¡Vuelve a Israel con toda tu familia, tendrás casa, trabajo, estudios, y serás rabino!”, también les respondí: “No, gracias”. Pero se ve claramente que la parte llamada “cristiana”, o sea católicos y protestantes, con esa cosa que dicen ellos que es “cristianismo” querían tapar la boca, a los verdaderos cristianos, a Cayetano que ya empezaba a dar la idea del verdadero cristianismo, el que hemos predicado y vivido hasta donde hemos podido, dando la idea hacia fuera, hacia la gente.

Ahora ya es el momento. Repito, que cuando tenía 30, 40 ó 50 años de haber hecho estas cosas, seguramente que mucha gente hubiera dicho: “¡Ah, este está caduco! ¡Este, está tocado de la cabeza! ¡Este es un pillo, lo que se dice en Mallorca, “un pillo de siete suelas”, este va al negocio!”. Y podrían haber dicho “que esto, y que lo otro”. Bien, pero ahora, casi ya a los 90 años, ya me da igual que digan lo que digan; han dicho y han hecho tantas cosas de Jesús de Nazareth, lo crucificaron, lo mataron.

Ahora ya es el momento. “Profeta”, dijeron en Buenas Noticia Radio, y añadieron: “¡El enviado de Dios, el profeta de Mallorca!”. Y yo dije: “Maestro, estos ya se han lanzado antes que nosotros”. Sí claro, por esto, por esta libertad que ya está en España. Pero dejando todo esto, ahora ya es el momento de decir lo que ya he dicho antes. Todos, todos mis amigos son apóstoles, son profetas. Y dirá mucha gente que oiga estas cosas lo que tantas veces ya han dicho: “Ah, bueno, pero esto es la iglesia pobre de Cayetano, es una secta mas”. ¿Una secta más? No. Se ve que el Cristo diría: “A ver si damos una idea clara, y que quede claro todo esto en la historia, no solamente por lo que digas tú Cayetano, y por lo que digan los que están contigo, tus amigos; que quede algo escrito”. ¡Yo no pedí nada a nadie! Pero llaman un día y me dicen: “Aquí estamos haciendo esta Gran Enciclopedia de Mallorca, y haremos una especie de historia de Mallorca, ¿quieres que te pongamos aquí esto de la iglesia pobre que tú predicas?”, “Claro”, les respondí, y ya salió escrito en la Enciclopedia. Yo dije: “Maestro, ¿y esto?”, y me dijo: “Ah, esto ya quedará escrito para siempre. Lo que no había acontecido nunca en ningún lugar del mundo, la iglesia pobre de Jesús. Allí está escrito, y después, con los mensajes, y vosotros, los amigos que me ayudáis y metéis en este maravilloso aparato, el ordenador, que hace años que yo dije a uno de nuestros amigos de Porreras: “¡Y todo ojo me verá cuando yo venga”, decía Jesús de Nazareth, y se trata de este aparato, y después, las profecías de Nostradamus, de Juan XXIII, hablando de la isla del Mediterráneo, y otras cosas . Todo ha sido planeado, dirigido, por lo que llamamos Dios, el Cristo, el Espíritu. Ahora ya me siento tan tranquilo, que diga lo que diga la gente, aprovecho estas frases que se han dicho en Mallorca, y yo creo que en muchos lugares del mundo: “Digan lo que digan, me lo paso por la espalda, y lo tiro”. Y no por una cosa, que digamos, de maldad, ni de injuriar, no, sino por una cosa sencilla, clara, que “digan lo que digan”. Hace ya dos mil años que Jesús decía a los apóstoles: “¿Qué dice la gente de mi?”, y le respondieron: “Que eres un profeta ya reencarnado, que eres esto, o lo otro”, y Jesús les dijo: “¿Y vosotros que decís de mí?”, y le dijeron: “Tú eres el Cristo, eres el profeta”, y la iglesia rica ha aprovechado estas palabras con eso de “Tú eres Pedro…”. Muy bien, se ve que no entendieron nada, simplemente entendiendo sólo el negocio, la parte material, olvidándose de la cosa espiritual, no se si por ignorancia o, por aquello de mala fe, pensando: “Bueno, si nos vamos al espíritu, no hay negocio”. Yo creo que tendrían la idea clara de esto.

Allá vosotros con vuestro negocio, pero lo que he dicho antes, ¡Pobres del mundo, no os avergoncéis!, si la idea en vuestras mentes está dominada por esta idea del egoísmo, de la ambición, de ser ricos, ¡allá vosotros! pero si estáis en la vida sencilla de trabajar para comer, y punto tenéis que tener presente lo que os estoy diciendo. La gente rica se ha cargado de títulos, bien, ¡allá ellos! pero, ¿y nosotros qué? si tenemos el título más importante, más humano, yo diría, más verdadero, el título de gente Pobre, de Obreros, de Trabajadores, de gente que cumple lo que está escrito en la Biblia: “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Eres un Trabajador, y este es el título más noble que pueda ostentar el ser humano en este mundo, y en todos los mundos del infinito Universo. Trabajando para comer no explotamos a nadie, y después de esto, nos acercamos a este Cristo, o sea, al Espíritu de Dios al que le damos el nombre que queramos, Buda, Cristo, el nombre es lo de menos, nos acercamos a nuestro Creador, que podemos llamar Dios, y le preguntamos: “Padre, ¿Además de ganarme el pan, qué tengo que decir y hacer en la vida?”, y nos responde: “Hijo mío, lánzate, habla a los demás, y que también hablen ellos, que den mensajes unos a otros, de la verdadera vida espiritual”. Trabajando para comer, y predicando, también para “comer”, que es lo que no han querido entender, o no han entendido por ignorancia. Porque yo creo que hay más ignorancia en esta gente rica. La ignorancia claro, es si está alimentada de ignorancia misma, se convierte en pillería, en maldad; todo es ignorancia. Cuando Jesús dice: “Tomad, este es mi cuerpo, bebed, esta es mi sangre”. ¡No han entendido nada! Es la cuestión del espíritu. Trabajamos para comer físicamente, pero para alimentarnos espiritualmente, vivimos la Justicia, la Paz, la Bondad. Trabajo y oración, pero no encerrados en cuatro paredes en un convento o un monasterio; simplemente en una casa, con la familia, y ahí tenemos lo que dice Jesús: “Dos personas ya son suficientes”. Dos o tres en una casa, que se convierte en iglesia, si vivimos al Cristo, si vivimos la Bondad de Dios, y con propiedad podemos decir a los demás: “Haz lo mismo”.¡Pobres del mundo comprended estas cosas! Si estáis viviendo esta Bondad, que todos tenemos, tened la idea clara de que eso lo que nos acerca más a Dios. Y tú, pobre del mundo, te encuentres donde sea, en cualquier lugar del este mundo, si vives esta Bondad, eres apóstol, eres profeta, y todos somos representantes de Dios en la Tierra. ¡Todos los que vivimos esta Justicia, esta Paz, esta Bondad!Los ricos, la gente rica de todas las religiones, pero en particular este Vaticano llamado “catolicismo”, sin darse cuenta, y en esto si que hay completa ignorancia, sin darse cuenta, ellos nos han dado el gran empujón para poder decir lo que estamos diciendo. Hasta podríamos decir que ellos, para mi han sido una especie de maestros en tontería, en pillería, y por desgracia, en maldad, con las guerras que han organizado y que han apoyado, enseñando qué no hacer. Pero dejando todo esto. ¡Caramba con esto títulos religiosos! “Santo padre, monseñor, cardenal, obispo, vicario de Cristo, representante de Dios en la Tierra”. ¡Caramba, estos ricos no se privan de nada! Y oigo en mi mismo la voz del Cristo: “¿No te das cuenta, Cayetano, de que estos te dan la idea clara de que ya es el momento, y sobre todo aquí en Mallorca, España, con estas formas de gobernar de hoy, la democracia, que ya están dando pasos grandes de libertad? ¿No te das cuenta Cayetano? Ahora es el momento, claro, es así. Soy profeta, mis amigos son profetas, somos todos apóstoles de Cristo; no somos pues, una religión, ni una secta, porque la humanidad no necesita ni religiones, ni sectas, para hablar de nuestro Creador, de nuestro Padre, el que nos ha creado. ¡Porque cuando vivimos la vida en comunión con Dios, ¿qué pasa?! Que vivimos la Bondad, la Sencillez de la vida, y ese es el gran ejemplo que podemos dar a los demás. Jesús dice: “¡Aprended de mí!, y este aprender de Jesús de Nazareth claramente nos lo dice, ¡a todos!, y todos podemos decir lo mismo: “Aprended de mí”. Yo digo: “¡Aprended de Cayetano!”, pero ¿que pasa?, que después podemos decir todos lo mismo, para poder dar el empujón, la puerta más abierta, y dar más coraje, más alegría a mis amigos. Para mí todos son amigos, pero sobre todo, estos que tienen más contacto conmigo, los que vienen a mi casa. “Aprended de mí”, que eso mismo se pueda decir, con el Cristo en vosotros mismos. Para daros el empujón yo os digo: “¡Aprended!”. Y no puedo decir tantos nombres, porque ni siquiera los tengo a todos en la memoria, con tanta gente que he conocido y conozco. Pero que nadie se ofenda si solamente digo tres, cuatro, cinco, pero aprended ¿de qué? Sí, aprended de mí, aprended, aprended de Juan, aprended de Miguel, de María, de Tomeu, de Lucía, de Jaime, aprended de José, aprended de tantos y tantos. La cosa está clara, cada uno puede decir: “¡Aprended de mí!”, si sus pasos son siempre con Cristo, hacia el paraíso, hacia la verdadera vida del Espíritu, que no quiere decir lo que la iglesia rica dice, que es en otro lugar, en un cielo aparte, no; si el cielo, el paraíso, ¡ya está aquí y ahora! en nuestro mundo, en nuestro modo de ser, en nuestra vida particular, en nuestra familia. Y cuando una familia, sea la que sea, hay un poco de lucha, un poco de confusión, que se pelean por esto, y por lo otro, la parte que tenga más idea clara del Cristo, tiene la obligación de vivirlo más, y de predicarlo con su ejemplo, y sus palabras, en la misma familia, y después, con los amigos, con los vecinos, con la llamada patria particular, España, Mallorca, Chile o Rusia, y después, claro, en todo el mundo.

Todo lo que se ha dicho de Cristo, digamos de Dios, para que nos entiendan más gente en el mundo, todo lo que se ha dicho y está escrito en los que dicen, en los llamados “libros sagrados”: El Bagavad Gita, los Vedas, la Torá, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, el Corán, está allí manoseado y manipulado, pero está la gran verdad sencilla, en todas partes, y que si la buscas, la encuentras. Hay cosas escritas que te dicen: “Tú eres el hijo del Padre”, (nosotros, los seres humanos), y te das cuenta de que las religiones organizadas por los hombres entorpecen la cosa. ¡Ah caramba, pero si esto ya se lo decía Jesús de Nazareth a los sacerdotes de su tiempo! ¡Sois piedras de tropiezo, que no entráis en el reino, ni dejáis entrar! Y añadió: “El Reino de Dios es de los pobres”, está claro. Pobres del mundo, os repito: Procurad tener las ideas claras, buscad a Cristo, cada uno en sí mismo. Cuando yo digo: “No traigáis muchos hijos al mundo”, es por las circunstancias, ¿para qué aumentar, engrosar más el número de obreros en paro, de gente que pasa hambre, que muere de hambre, que le faltan medicamentos estando enfermos, etc. No aumentemos más el número de soldados para las guerras que organizan los ricos, tengamos las ideas claras, sin odiar a nadie, pero tengamos todo esto, presente. Cristo es Luz, es el Espíritu de Dios, y cuando hay Luz se ven las cosas claras.

Ya no me avergüenzo, no estoy avergonzado por aquello de decir: “Ay, esto es tan íntimo, que qué dirá la gente”, no. Hace años que en algunas ocasiones he dicho: “Yo soy Juan, que clama en el desierto”; esto es fuerte, y algunos me han dicho: “Cayetano, no te pases”, y me he dicho a mí mismo: “Sí claro, no te pases, si aún no es el momento, no te pases”. Pero ahora, ¡a las puertas de mis 90 años!, cargado de todo lo que he dicho antes, de reuma, de la vista mal, artrosis, el oído mal, ¡ahora!, aunque después digan: “Que si está caduco, que si está para el arrastre, que si meterlo en un manicomio”, digan lo que digan, ahora ya digo yo: “¡Pobres del mundo! aquí en Mallorca me tenéis, a Cayetano el yesero jubilado, que declara de forma amplia y pública: ¡Yo soy el Juan! al que Cristo ha reservado a través de tantos y tantos siglos, dos mil años”. “Es Juan, sí, es ¡Juan!, el hijo de Jesús de Nazareth”. “¿Cómo? ¿El hijo de Jesús de Nazareth?”. “Cayetano, esto es muy fuerte: Juan, el hijo de Jesús de Nazareth”. “¡Sí!” Y estos días, el Maestro me ha hecho ver una gran exposición de cuadros pintados en varios sitios de Europa, y sobre todo en Israel, en Livorno, Italia, y en Mallorca. “¿Todos estos cuadros he pintado yo?”. “Sí, has pintado estos cuadros en otros tiempos. Así es que es normal que después en Mallorca, en tu casa, te levantases un día diciendo: “He pintado toda la noche, voy a ver si puedo pintar físicamente”, y te lanzaste a pintar. Has enseñado a algunas personas a dibujar y a pintar”. Vino a mi casa la prensa de Mallorca, y dijeron: “Hemos ido al Instituto de Bellas Artes, a ver si tú habías ido a aprender a dibujar y pintar y nos han dicho: “No, Cayetano no ha venido nunca aquí”, y les dijimos: “¿Cómo? ¿Y enseña a otros a dibujar y a pintar?”. Claro, si he pintado en otras vidas. También he predicado en otras vidas; he sido el Juan de siempre. Y ahora lo declaro: ¡DE SIEMPRE! ¡Caramba, caramba con esto! Pero cuantos seres humanos, hombres y mujeres, blancos y negros, chinos, rusos, españoles. ¿Cuántos seres humanos pueden decir lo mismo? ¡Millones de seres humanos pueden decir lo mismo! Porque no se atreven, o no se ha dado el momento.

Hay personas que se han metido en grupos que ellos llaman “espiritistas”, o con nombres raros, como “esotéricos”, o qué sé yo, pero mucha gente está en aquello que en mallorquín decimos: “Saben es vent, pero no saben es torrent”, (oyen campanas, pero no saben dónde), y claro, saben algo, pero no lo saben todo de forma clara, y hay una gran confusión. Pero lo que estoy diciendo yo, lo puede decir cualquiera, no porque me lo hayan dicho otros, o porque lo hayamos leído, o por aquello de la llamada “regresión”, alguien que te hipnotiza, y te dice que vuelvas a vidas pasadas, no, con todo esto no. ¡Es el Cristo quien tiene que enseñarte! Y enseñar quiere decir: “Mira esto, mira lo otro”; y aprendes, porque El es el verdadero y único Maestro, el Espíritu de Dios, que nos enseña y nos guía, El es el Buen Pastor.

Soy el profeta de ahora, actual, y digo a todos mis amigos: “¡Caramba es que todos sois profetas también! ¡Sois apóstoles! Después, depende de cada uno. Es aquello de, “o lo tomas, o lo dejas”. Y se repite aquello de dos mil años atrás, que Jesús predicaba, y mucha gente se alejaba de él, pero Jesús no se enfadó, y les dice a los demás: “¿Y vosotros qué, os marcháis también? Y los que se quedaron le dijeron: “No, no, nosotros nos quedamos”. Se dice que Pedro dijo: “Claro, nos quedamos porque tú tienes palabras de vida eterna”. Y es cuando está escrito aquello de: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra…”, de lo cual no han entendido, nada porque todos somos “piedras”, cada uno es una “piedra”, del gran edificio en nuestro mundo, del Espíritu en nuestro mundo. Y esto en todas las partes del mundo, pero en la actualidad, de forma abierta, total, de una forma ya sin tapujos, sin enredos, sin comedias, ¡está en Mallorca, y nosotros somos los apóstoles, los profetas, todos! Pero el que no, el que no se atreve a esto, pues se marcha; allá tú si te vas. Y en este caso, no solamente me refiero a la cosa de marcharse físicamente, sino a aquello de decir: “No, no me interesa; yo no puedo decir estas cosas en mi vida, de si soy apóstol, de si soy profeta”. Amigo, antes y después, por mi parte siempre seremos amigos. Y si me dicen: “Cayetano, no te entiendo eso de que yo tenga que predicar y decir a la gente que soy un profeta, que soy esto o lo otro”, les digo: “No, no, si no sientes estas cosas en ti mismo, no digas nada, cállate, porque te tomaran por loco”. Así de claro, y así de sencillo. No porque yo diga estas cosas, tengáis que decirlas vosotros, mis amigos en Mallorca, y en todos los lugares del mundo. Si no sientes en ti mismo al Cristo que te empuja, cállate, no digas nada, porque te tomarán por loco”. Pero en tiempos de Jesús de Nazareth, tomaban por loco a Jesús, y a sus amigos, y ya han pasado dos mil años. Pero yo paso de eso, y digan lo que digan, iré diciendo hasta que Dios me llame, lo que llamamos “muerte”, seguiré diciendo: “Soy un apóstol de Cristo, sacerdote de Dios, ¡soy el Profeta actual, soy Juan! Nada menos, el apóstol más joven, hijo de Jesús, y de María de Magdala, que se casaron. ¡Uy, como se pondrá la iglesia rica! Pues que se ponga como se ponga, porque allá está lo suyo, y aquí lo nuestro. ¿No os dais cuenta amigos, gente pobre del mundo, no os dais cuenta seres humanos ricos, cargados de dinero, de poder político, no os dais cuenta de que se han presentado como “el representante de Dios, el Vicario de Cristo, el Santo Padre”, en un plan, que podríamos decir, de burla? Se han presentado como “la iglesia verdadera de Dios”, los católicos, protestantes, budistas, mahometanos, judíos. ¿Qué es esto? ¡Y nosotros, los pobres del mundo, callando! ¡Miles de años callando! ¿Por qué? Y ahora es cuando tenéis que entender esto de Jesús: “Lázaro:. ¡Levántate y anda!”. Tú que estás “cojo”, tú que estás “ciego”, “abre las ojos”, y verás las cosas. Ya veis, yo, con los ojos físicos que me fallan, que solamente puedo ver un poquitin de luz de la bombilla, o cuando hace sol, casi nada, poca cosa, estoy ciego físicamente, y ahora es cuando veo más, ¡ahora es cuando veo más, por el espíritu, las cosas de la vida!.

Animos pues, obreros, gente pobre, procurad tener las ideas claras, y las tendréis, si buscáis a este Cristo, al Espíritu de Dios, cada uno en sí mismo, y seréis siempre portadores de la Verdad, de esta Verdad que nos libera, que nos hace libres, que es estar en comunión con Dios, la verdadera comunión con Dios, no con las religiones, y aquí es cuando entendemos lo de Jesús: “Si un ciego guía a otro ciego, ambos se caen”. Claro, porque el verdadero Maestro es Cristo, y si un ciego guía a otro ciego, ambos se caen. Vosotros, gente rica, y sobre todo, los “mandamases” de las religiones, de esta religión rica a la que llaman “iglesia católica”, y “protestantismo”, ¡estáis ciegos, no veis nada, porque os falta la Luz, que es Cristo! Yo no odio a nadie, pero a ti, que te dicen “santo padre” del Vaticano, el papa actual, como fueron los demás papas pasados, pero a ti, en la actualidad, papa, y vosotros, cardenales, obispos, a todos os digo lo mismo: “Buscad a Cristo de verdad, aún tenéis tiempo; si estáis viviendo, tenéis tiempo de vivirlo un poco en este mundo. ¡Convertíos todos a Cristo! Si no os interesa, claro, si no, allá vosotros, pero os quedan muchas vidas para llegar a entender las cosas de Dios”. Me diréis: “Sí, ahora que lo pasamos bien, que tenemos riquezas materiales, si volvemos o no volvemos, en otras vidas, ya os recordaréis vosotros”, Bien, allá vosotros.

Repito: Pobres del mundo, ya lo sabéis, aquí en Mallorca tenéis a esta iglesia pobre, a estas personas, y a este llamado Cayetano Martí Valls, a este descendiente de los judíos, a este chueta, que ahora, ¡Que ahora puedo hablar de cuando me insultabais siendo yo un niño! Cuántas veces quería ponerme en la aguja del tranvía, con otros amiguitos, niños como yo, y allí, hacer un poco de viaje de balde, el cobrador les decía a los otros chicos: “¡Eh, fuera de aquí, largo!”, pero a mí me decía: “¡Lárgate de aquí, chueta!”, y me escupía en la cara, teniendo yo unos 6 ó 7 años. Bien, “cállate, mía es la Justicia”, dice Dios, la justicia de esto, no te preocupes, Y ahora, a los casi 90 años, me dice: “¡Caramba, chueta de Mallorca, Cayetano, ahora es el momento, claro, y di la Verdad que te estoy diciendo continuamente, Yo, el Cristo, el Espíritu”. Ahora pues, yo Juan, el apóstol, cómo no podría yo entender el Apocalipsis, si en otra vida, y en Mallorca, no en otra isla, sino aquí en Mallorca, sí, yo lo escribí. Dirán: “Este hombre ya caduca”, bien, y yo diré: “Padre, Dios, lo mismo que siempre hemos dicho todos los seres humanos que estamos con el Cristo en el corazón, nuevamente decimos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que dicen, ni lo que hacen”. ¡Caramba! lo feliz, lo tranquilo que me siento ahora, y no me doy cuenta de si tengo reuma, artrosis, y le digo a mi cuerpo físico: “¡Eh, Eh!, a callar, que ahora está hablando el Espíritu en comunión con Cristo, con Dios”. Es el JUAN de siempre el que habla, el que predica. “Maestro, ¿y este qué?, déjalo hasta que yo vuelva, hasta que yo venga”; “¿Volver?, pero si has estado presente siempre”; “Sí, pero hay tanta gente que no me ha visto, que no me ha conocido”; “¿Visto?, tienes razón, no te han visto, claro ¿cómo pueden ver, si tienen ojos y no ven, oídos y no oyen? Esto es el espíritu, no se trata del cuerpo físico, de ver con los ojos físicos, y uno mismo está viendo cosas que sin Cristo nadie puede ver. Claro, y esto no puedo callármelo, y cuando tú, Maestro, Señor, Padre, Dios; cuando tú me digas: “Vámonos, deja este físico”; “Ya, bien, me marcharé”.

Pero estoy contento, satisfecho, porque he podido comunicar a mis amigos, con este aparatito de Miguel, he grabado el gran mensaje de este gran sermón sencillo, que va dirigido a todos los pobres del mundo. Y si los ricos, y esta iglesia rica, si tienen un poco, solamente un poco de dignidad, también me entenderán, y si no, allá ellos. Pero el mensaje ya está aquí, de forma aclarada, sencilla, y profunda. Como profeta de Dios, como enviado de Dios, ya decía esto en la radio, sin darse cuenta ellos. Como apóstol de Cristo, amigos yo no puedo decir, por ejemplo, eso que dice la iglesia rica: “Te ordeno, y tú serás vicario, tú serás sacerdote, tú cardenal, etc.”, porque eso sólo lo dice Cristo, pero se ha valido de este ser humano, en la actualidad llamado Cayetano, pero que es JUAN, desde siempre, para decir: “Amigos, ya lo sabéis, levantaos y marchaos, pero ya sin ese temor, sin esa cosa negativa, no, no”. Ahora, “¡sin mi nada podéis hacer!”, dice Cristo, y es lo que recomiendo, sin Cristo no podemos hacer nada. Pero cuando se tiene al Cristo, se tiene todo, el Espíritu, la Verdad, la Vida, y se vive la verdadera Vida, que es estar, tal como he dicho siempre, en comunión con Dios. Con palabras más sencillas, yo diría, más al alcance de todos: “Ya es hora, seres humanos, de que comprendáis que “hay que bajar del árbol”, no ser tan animalitos, bajar del árbol, como aquellos a los que se les dice “seres atrasados”, que no son atrasados en el sentido que dicen, bueno, eso son cosas de las ideas de los seres humanos, pero los monos, los que estaban en el árbol, estos ya somos nosotros. Bien, todo esto es humano, y quien sabe, solamente lo sabe Dios. Pero de esta forma sencilla pues digo: “Bajad del árbol, y procurad entender que somos seres humanos, ¡y que hay que vivir como seres humanos, no como animales!”. Esto es el Cristo. Y os lo dice Juan, el apóstol, el profeta.

Repito: Amigos míos que venís por esta casa, y a todos los que estáis en cualquier lugar del mundo, si tenéis a Cristo, si lo buscáis, por el mero hecho ya de buscarlo en vosotros mismo, yo os considero apóstoles, profetas, y verdaderos representantes de nuestro Padre y Creador en este mundo. ¡Ricos del mundo, iglesia rica! ¿Os dais cuenta de que estáis cargados de oro, pero os falta lo más importante: Cristo? Y para terminar, repito aquello del Apocalipsis: “¿Ahora dices que eres rico, iglesia rica, ahora? Pues ahora eres pobre, porque te falta lo más importante, te falta Cristo, te falta Dios, y vives tan al margen de este Dios que te ha creado, que nos ha creado, a vosotros también, como a nosotros. ¿No te das cuenta amigo, amigos dirigentes y dirigidos de la iglesia rica, no os dais cuenta de qué adoráis al eterno becerro de oro, y no adoráis a Dios?”.

¡Pobres del mundo, levantaos y andad con Cristo, no tengáis temor, y no os avergoncéis! Y vosotros, gente rica, yo creo que ya es el momento de que entendáis las cosas, y si no aceptáis a este ser humano pobre de Mallorca que se presenta, diréis, con estos títulos, nada menos que de JUAN; si no aceptáis todo esto, si creéis que estoy caduco, que estoy a las puertas del manicomio, si creéis todo esto, ricos del mundo, antes de decir estas cosas, podéis pensarlo, pensad en vosotros mismos, en vuestras animaladas en este mundo, como estas guerras a través de la historia humana, esto de robar grandes trozos de tierra, convertidos después en países; este continuo robar, y este asesinar continuamente a los pobres del mundo, esto sí que ha sido durante siglos y más siglos, el verdadero terror. Vosotros, ricos del mundo, habéis sido siempre los verdaderos terroristas. ¿No os dais cuenta de que ya es el momento de que empecéis a pensar estas cosas, y seáis más humanos, y menos la bestia del Apocalipsis, menos bestias! Y lo digo sin odiar a nadie, pero veo la gran enfermedad que habéis padecido siempre, la ambición, el egoísmo, y poco os han importado las vidas de los pobres, los únicos, ¡los únicos que trabajan en este mundo! Los que hacen y conservan todo lo que tenemos, casa, comida, zapatos, y de no ser por estos seres que han trabajado siempre, vosotros ricos del mundo, estaríais muertos de hambre, cargados de oro. Esto es bestial, ¿por qué? porque habéis adorado siempre al becerro de oro, el llamado “Satanás”, el demonio, que predicáis, iglesia rica, y no entendéis nada, porque vosotros mismos sois todo esto, el “Satanás” de siempre. ¡Pobre Satanás, al que habéis cargado sobre sus espaldas lo que vosotros estáis haciendo! Creo que ya es el momento de decir: ¡basta! con este sermón, que os ha dado Juan, el hijo de Jesús, el profeta actual, el apóstol.

Animos pues, apóstoles, profetas, amigos de Jesús de Nazareth, y quien sabe cuantos, solamente lo sabe Dios. Entre vosotros también los hay que son, que han sido además de todo esto, familiares, familia del obrero carpintero Jesús de Nazareth, y quien sabe cuantos descendéis de Jesús, y de su familia, así como ellos descendían de otras familias, incluido este llamado rey David, quien sabe, Pero dejando todo esto, hay que insistir, que en la actualidad, en estos momentos, somos todos los seres humanos que vivimos al Cristo, somos el verdadero cristianismo, más sencillo aún, para que lo entiendan pobres y ricos, somos todos los seres humanos pobres, y si algún rico se hace pobre, y busca al Cristo, somos todos, los verdaderos seres humanos que vivimos la vida sin ensuciarla. Y con esto que os he dicho ahora, no digo nada, ni de Cristo, ni de Dios, ni de apostolado, ni profético, no, no, simplemente esto, porque claro, el Espíritu, el Cristo, enseña, es el Maestro, y os puedo decir: ¡Ahora es el momento de que entendáis todos, ricos y pobres, que tenemos que procurar ser más humanos, y menos animales, y nuestro mundo será un paraíso. Más humanos, y no hablar tanto de humanismo, de humanidad, no hablar tanto de democracia, de cultura, no hablar tanto de religión, de civilización, y vivir más la verdadera vida de los seres humanos. Os lo digo yo, Juan, el Apóstol y Profeta de Dios.

Animos, y que Dios os de luz a todos los seres humanos para tener las cosas claras. Pobres del mundo, desde Mallorca os digo: si vivís ya la sencillez de la vida, la Bondad, declaro que sois apóstoles de Cristo, de Dios. Que Dios os bendiga, y os siga guiando a vosotros, aunque tengáis ideas de ser ricos como estos que ya lo son, pero a vosotros, si queréis ser ricos, y a los ricos que ya lo son. ¿Por qué no buscáis más la verdad de la vida, que es Dios, que es Cristo, y aunque seáis ateos, buscad la verdadera vida en vosotros mismos, vivid como seres humanos, y no ensucies más vuestra vida, ni la de los demás. Animos amigos, y hasta otra.